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miércoles, 28 de noviembre de 2018

Primeros síntomas de demencia en casa, ¿qué hacer?


A medida que pasan los años, las capacidades, tanto a nivel cognitivo como físico, comienzan a disminuir. Es entonces cuando podemos ver algunas señales de que algo no funciona como es debido y podemos encontrarnos con que, de repente, la persona mayor un día pierde las llaves, se olvida de hacer los encargos diarios que hasta ahora hacía y que, incluso, se desorienta con facilidad en su entorno habitual. Empezamos a observar pequeños síntomas que nos hacen pensar que puede que haya que ir al médico para tener otra opinión respecto a lo que está sucediendo.

Es normal que al principio no le demos mayor importancia, ya que a todos nos ha pasado alguna vez, y con la edad se vuelve más normal. Sin embargo, si vemos que con el tiempo se repite y va aumentando, es cuando hay que tomar medidas. Desorientación, olvidos, no recuerda algún nombre o palabra de la que está hablando, repite la misma historias varias veces o nos hace las mismas preguntas... Es aquí cuando empiezan las dudas y surgen diversidad emociones, junto con el miedo de que en el diagnostico aparezca algún tipo de demencia.

Resultado de imagen de demencia
A partir de la valoración de un profesional y según el tipo de demencia, tomaremos las medidas oportunas y trataremos de informarnos al respecto. Si la persona aún no está dependiente del todo, se puede optar porque sigua en su domicilio y encontrar a alguien que le ayude. También puede ir unas horas a un centro de día, en el cual estará y se relacionará con gente de su edad, o incluso en una fase más aguda, podemos pensar en un ingreso en una residencia geriátrica.

Somos conscientes que con el estilo de vida de hoy en día compaginar las responsabilidades familiares, trabajo y ritmo de vida, con la dedicación de todo el tiempo que nos gustaría a nuestros mayores es complicado. Es aquí donde empiezan a aparecer sentimiento y emociones encontradas. En muchos casos no queremos dejarlos en una residencia, aunque sea probablemente donde mejor serán atendidos, puesto que estarán atendidos por personal especializado y con experiencia. Lo que queremos es una buena atención y calidad de vida para ellos.

jueves, 21 de diciembre de 2017

¿Este año todos tendremos regalos?



Este año no os voy a poner un post sobre alimentación para estas fechas como hice el año pasado, pero he pensado escribir acerca de los posibles regalos para hacer a nuestros mayores, ya que pocas veces se nos ocurre que regalarles y como a todos, yo se que les hace ilusión recibir regalos, ya que es otra manera de mostrarles que aun formar parte y nos acordamos de ellos.

Yo creo que en muchas familias se a perdido esa ilusión que creábamos cuando éramos pequeños, esas ganas de levantarte corriendo para recibir los regalos por habernos portado bien (o carbón, según haya ido el año). Porque digo esto, porque para muchos son fechas malas, fechas llenas de recuerdos tristes donde faltan familiares o fechas en las que el stress, las luces, las multitudes… agobian. Aunque también es verdad que en las familias que aun hay nietos pequeños, esa ilusión se sigue manteniendo por ellos, aunque normalmente los único que reciben regalos suelen ser ellos, y los abuelos los que los proporcionan.

Así que este año, hagamos algo diferente. Que este año todos recibamos algo, volvamos a recuperar esa chispa que nos alegraba estas fechas y demos la vuelta a esos malos recuerdos, convirtiéndolos en unas fechas deseadas en las que nos juntamos con la familia y compartimos recuerdos del año.

Opciones posibles a regalar:
-         Unas buenas zapatillas de casa, que sean cómodas y blanditas, para que nos hagan estar a gusto en casa y descansando los pies. Una buena opción y que se hacen muy cómodas (a mi nunca me fallan) son las que tienen suela acolchada, como por ejemplo las de BioRelax. Hay que tener en cuenta que con la edad en algunos casos se nos cansan las plantas de los pies, incluso tenemos sensación de quemazón.

Este es el modelo que suelo regalar yo.
-         Detector de humos, son una idea estupenda y la cual debería de haber en todas las casas. Eso si, no colocarla justo en la cocina, lo ideal seria cerca del comedor y en la entrada a la cocina.
-         Las luces de presencia son otras de las ideas por las que yo me decantaría. Colocarla en el pasillo de camino al baño, para que evitemos esas caídas tontas por la noche. Existen una gran variedad y de diferentes precios. Lo ideal, se puede colocar incluso a los pies de la cama, es que nos alumbre hasta el baño. Además es muy útil para las personas con alzheimer, y a su vez, para las parejas, evitando así despertar al que duerme, ya que se apaga cuando nos vamos.
-         Una foto hecha en puzzle es perfecta para trabajar la memoria y la lógica. Además si la foto es familiar o tiene relación con la persona a la que se lo regalamos, es un incentivo para animarle a que lo terminen, ya que igual de otra manera jamás se pondrían a hacer un puzzle. Es otro de los regalos que para personas con alzheimer, encima ayuda a trabajar de manera indirecta.
-         Si nuestros mayores ya están muy mayores y no se arreglan muy bien con las cosas cotidianas, saber que en este aspecto también se ha evolucionado mucho. Hoy en día existen utensilios adaptados para ayudarnos a: colocarnos las medias, abrir frascos sin esfuerzo, lavarnos la espalda, cubiertos adaptados…  Os adjunto un enlace, para que entreis a salsear y veáis de que os hablo, este es un mero ejemplo.
-         Si sabemos que pasan mucho tiempo en el sofá (que no deberían), o en casa haciendo manualidades, podrimos pensar en un manta gordita y agradable para hacer frente a estos fríos días, incluso unos calcetines gorditos para que no se les enfríen los pies estando quietos. Hablando de calcetines, también se venden unos calcetines que mientras los llevas puestos te hidratan los pies.
-         Si por el contrario son de las que salen a pasear todos los días (sobre todo si salen a primera hora), seguro que agradecen unos guantes abrigados, un gorro elegante o una bufanda cómoda. Incluso si son hombretones de los que no usan bufanda, podríamos probar con un Buff, seguro que lo usan más de lo pensado. Nunca viene bien resfriarse, pero con la edad coger un catarro debilita más de lo que pensamos.

Si por el contrario queremos hacer regalos que nos supongan un gasto mayor, a parte de regalarles cosas que necesiten, como puede ser una batidora porque se les acaba de estropear, os dejo un par de idea que podrían ser resultonas:

-         Si aún limpia la casa con la escoba, pero su dolor o incapacidad de manejar los brazos como antes no se lo permite del todo, tal vez se vea agradecido si le regalan una aspiradora. Y ya si queremos evitar posibles tropezones con el cable, porque no una aspiradora inalámbrica, por ejemplo.
-         Como ya sabemos, con la edad vamos perdiendo el oído y aparte de verlo reflejado en las conversación cuando nos hacen repetir las cosas dos veces, lo observamos también cuando les vemos viendo la tele. Hay veces que tienen el volumen tan alto, que todo el edificio debe de estar oyendo lo que ven. Así que unos cascos inalámbricos son la solución a nuestro problema, y además evitaríamos que pudieran tropezar con los cables de los cascos convencionales.

Espero haber podido transmitiros un poco de energía y ganas por celebrar estos días de manera diferente, animando a nuestros mayores a participar y a compartir con nosotros. Son las personas que nos han dado todo lo que somos, y si no tenemos la opción de demostrárselo durante el año, ¿porque no ahora si tenemos la posibilidad de juntarnos con ellos? Aprender todo lo que podáis de ellos, sacarles todo su jugo y dedicarles todo el tiempo que podáis, compartir es vivir. Y tenerlo en cuenta, que aunque sean mayores, no significa que sean menos o estén incapacitados, todavía pueden hacer muchísimas cosas y algunas incluso mejor que nosotros.

Dejemos de hablar de regalos y valoremos todo lo que nos rodea:

jueves, 15 de mayo de 2014

Las caídas, un tema muy amplio (IV): como prevenir

Pero, ¿es todo negativo al hablar de temas como las caídas? Hasta el momento, da la impresión de que queremos desmoralizar al lector con tantos preocupantes datos pero…¿no hay luz al final del túnel a medida que analizamos estos “accidentes”? la realidad es muy diferente, y este pensamiento os queremos trasmitir esta vez, puesto que, las caídas se pueden prevenir, y aún habiéndonos caído veinte veces, no quiere decir que vaya a haber una veintiuna.

Exactamente, el ejercicio físico puede reducir las probabilidades de que se produzca una caída en un 15-27%, y en mayor medida, los programas de prevención pueden reducirlo en un 40%(GINÉ-GARRIGA & MARTÍN BORRÁS, 2008).

De hecho, según otro informe (SIELBLEU CATALUNYA, s.d.) analizando el mismo tema, el ejercicio físico reduce las caídas en un 17%, y en entre un 20% y un 40% las posibilidades de rotura.

Por lo tanto, ¿qué hay que hacer para evitar las caídas? Según (FOGARTY, 2002),
el ejercicio físico es esencial, ya que reduce el riesgo en un 25-30%, preguntarle al médico sobre la robustez de los huesos y poner atención en la presión, el corazón, en los diuréticos para el agua y en los calmantes musculares.

Las caídas, un tema muy amplio (III): consecuencias

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Ya que llevamos tanto rato dándole vueltas al tema de los factores que ayudan a sufrir caídas, ha llegado la hora de pasar a las consecuencias, porque, como ya veremos, la lista también es muy extensa. Antes de empezar, en nuestras charlas siempre damos a entender que hay tres tipos de consecuencias: las físicas, las psicológicas y las económicas. Sobre estas últimas hablaremos más tranquilamente en otra ocasión, pero mientras tanto veamos qué podemos aprender sobre las otras dos.

¿Cuáles son, por lo tanto, las principales consecuencias de una caída? Generalmente, en el 5-8% de los casos se produce una rotura, pero en las mujeres mayores que 75 años este porcentaje aumenta considerablemente en un 40% de los casos y en los hombres de la misma franja de edad, en el 27% de los casos. (CARDOSO, s.d.).

Las caídas, un tema muy amplio (II): factores de riesgo

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 Seguramente con tanto numero y tanto dato estaréis medio mareados, pero, ya que sale el tema, ¿por qué se marean o se caen con tanta frecuencia los mayores? En nuestras charlas, con frecuencia recordamos que hay dos tipos de factores: por un lado, los propios o físicos, y por otro lado, externos o del entorno, los cuales influyen los unos en los otros. ¿Qué dicen, entonces, los expertos sobre este tema?

Cuantos más factores de riesgo haya para caerse, más riesgo para caerse. Esos factores de riesgo serían el ejercicio físico, el equilibrio, el calzado, la salud, los ojos (la claridad, ver cerca o lejos, poder distinguir las cosas…), los medicamentos y el entorno. (AUSTRALIAN GOVERNMENT, 2005). Según la misma investigación, sufren caídas en mayor medida los ancianos que mantienen un ritmo de vida sedentario, pero, ¿por qué se quedan en casa? un 20% de los que se quedan en casa atribuyen su falta de movimiento a sus problemas de pie.

De la misma manera, entre los factores que favorecen las caídas también encontramos la debilidad creada por los problemas de corazón, la demencia y la hipotensión, artritis o Parkinson, inflamación de los laberintos y el empeoramiento del estado físico. (NSW Department of Health, 2006) El alcohol también es un factor a tener en cuenta, puesto que reduce la coordinación y el recuerdo y debilita los huesos.

viernes, 9 de mayo de 2014

¿Cómo podríamos trabajar las caídas en el ámbito institucional?

En esta entrada, analizaremos las caídas desde el punto de vista de la enfermería, ya que el artículo que hemos tenido en cuenta para escribir este texto está escrito por un enfermero. ¿De hecho, conocen bien los enfermeros y/o cuidadores la manera de actuar frente a una caída?

Después de llevar a cabo un estudio sobre los trabajadores de hospitales y residencias(Williams & Scudds, 2008), se ha sabido que los trabajadores también le tienen miedo a caerse. Saben que son evitables, aunque no las tengan todas consigo. Ante esto, queda claro que también hay que trabajar con ellos.

La responsabilidad que tienen los trabajadores de los programas de cuidado es grande, demasiado grande a veces, al menos si observamos lo dicho por ciertos estudios(Australian Goverment, 2005). Un 49% piensa que las caídas son inevitables. Respondiendo a otra pregunta, un 51% rechazaba ciertos ejercicios al pensar que los mayores no serían capaces de hacerlo.

jueves, 8 de mayo de 2014

"No me voy a caer más, no me voy a caer más, no me..."

A modo de introducción, y con la finalidad de que aprendáis estos datos de memoria, empezaremos con unos datos básicos sobre las caídas.
Así, un tercio de los mayores tienen caídas cada año, teniendo las mujeres y los que van avanzando en edad el mayor riesgo. Un buen modo de evitar las caídas es mantener una buena calidad de vida, ya que nuestro equilibrio tiene mucho que decir. Además, ser conocedores de los riesgos a nuestro alrededor y de las razones de nuestras caídas es también muy ventajoso. (CERANSKI & HAERTLEIN, 2002)

Muchos mayores expresan mucho miedo, lo que conlleva encerrarse en casa y que su estado de salud empeore. Eso no hace más que aumentar el riego a caer, algo que termina siendo como una bola de nieve que va en aumento. (CERANSKI & HAERTLEIN, 2002)