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miércoles, 28 de junio de 2017
Qué son los productos ultraprocesados y por qué no hay que comerlos
Hoy os dejo un enlace a una página que me ha parecido muy interesante, que habla sobre los productos ultraprocesados, los cuales todos sabemos que son malos para la salud pero a los cuales a veces hacemos caso omiso.
http://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2017/06/21/articulo/1497996129_196916.html?id_externo_rsoc=FB_CM_ECD
En el texto, veremos información al respecto, pero os dejo una pequeña parte que me ha parecido muy interesante y que recalcaría del árticulo para invitaros a que lo leyéseis entero.
“Hay que centrarse en consumir alimentos sin etiqueta y sin lista de ingredientes, alimentos frescos de primera necesidad como frutas, verduras, hortalizas, legumbres, frutos secos, semillas, cereales integrales, huevos, carne y pescado frescos. En caso de llevar ingredientes, un truco muy fácil es evitar todo lo que contenga más de tres ingredientes en su etiqueta”. ¿Fácil, no?
Además. hablando de alimentos procesados, os añado un video para daros unas pistas de como distinguir un buen jamon de york.
https://www.youtube.com/watch?v=hpRucuB8MW0
jueves, 8 de mayo de 2014
Varias directrices para evaluar caídas
Nota: este texto es un mero resumen del trabajo de Montserrat Lázaro.
Se creía que las personas mayores de 89 años tenían otras razones para las caídas, ya que son más comunes (Formiga, Ferrer et Duaso, 2006). Sin embargo, se ha visto que no es así, ya que son las mismas variables, lo único que cambia es la intensidad de la actividad .
Aunque la clasificación sea nueva, podemos diferenciar dos tipos de alumnos en el programa, y en general, en la calle (Delbaere, 2010). Por un lado, están los que tienen ansiedad, los cuales limitan el ejercicio físico por su miedo, los cual aumenta su riesgo a caer. Por otro lado, tenemos los estoicos, los que están repletos de confianza y hacen más ejercicio y la buena situación de sus cuerpos evita las caídas.
Como se puede apreciar, la valoración de las caída y de la propia persona que se acae no es un trabajo fácil, y hay mucho factores a tener en cuenta. Por ello, y con un extenso y detallado artículo de Montserrat Lázaro (s.d.), eso es, exactamente, lo que vamos a mencionar en esta entrada.
Se creía que las personas mayores de 89 años tenían otras razones para las caídas, ya que son más comunes (Formiga, Ferrer et Duaso, 2006). Sin embargo, se ha visto que no es así, ya que son las mismas variables, lo único que cambia es la intensidad de la actividad .
Aunque la clasificación sea nueva, podemos diferenciar dos tipos de alumnos en el programa, y en general, en la calle (Delbaere, 2010). Por un lado, están los que tienen ansiedad, los cuales limitan el ejercicio físico por su miedo, los cual aumenta su riesgo a caer. Por otro lado, tenemos los estoicos, los que están repletos de confianza y hacen más ejercicio y la buena situación de sus cuerpos evita las caídas.
Como se puede apreciar, la valoración de las caída y de la propia persona que se acae no es un trabajo fácil, y hay mucho factores a tener en cuenta. Por ello, y con un extenso y detallado artículo de Montserrat Lázaro (s.d.), eso es, exactamente, lo que vamos a mencionar en esta entrada.
Programas de Prevención de Caídas: convirtiendo una idea en realidad
A
base de repetirnos hasta la saciedad, ya sabréis que el 25-33%
de los mayores de 64 se cae, y la mitad de los mayores de 80 años
(DUASO, CASAS, et al. 2011). En consecuencia, un 5-10% suele tener
lesiones graves y un 7.5% de los que van al hospital es por las
caídas.
Ante
esta tesitura, es normal querer hacerle frente a esta situación,
y una de las opciones es poner en marcha un programa de prevención
de caídas.
De
todos modos, no es nada fácil emprender una aventura de este
calibre de cero, pero en esta entrada os daremos unos cuantos
consejos, recogidos, sobre todo, de la red ProFaNe, y en especial, de
la doctora Dawn Skelton.
¿En
realidad, para qué sirve un servicio inmejorable de
prevención de caídas si nadie acude a él
(Skelton, 2011a)?
Puede
haber diversas razones para las clases vacías o las negativas
a acudir, como por ejemplo, miedo a caerse, negarse a hacer
ejercicio, la falta de confianza en el ejercicio físico, mal
transporte, no ver el riesgo de que te caigas, no estar en forma…
Nosotros, por nuestra experiencia, sumaremos unos cuantos más:
las continuas visitas que tienen que hacer al médico; los
viajes de vacaciones y el IMSERSO; pereza; cuando el servicio es
gratuito; falta de compromiso,…
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