lunes, 24 de noviembre de 2014

VER Y OIR PARA NO CAER


Los problemas de visión y audición son de vital importancia en la vida de las personas mayores, tanto en relación con las caídas como en lo social, porque condicionan en gran medida la correcta relación con el entorno y con los demás.

En este apartado veremos las patologías más frecuentes que sufren las personas mayores en relación con dos de los sentidos más importantes, la visión y la audición.

La vista:

 Las guías de recomendaciones de la salud en las personas mayores recomiendan que al menos una vez al año las personas mayores se sometan a una revisión ocular para detectar precozmente cualquier riesgo o caso de ceguera.

Los problemas más frecuentes son:

  • Presbicia (vista cansada). Casi inevitable debido al envejecimiento del ojo y pérdida de elasticidad del cristalino.

  • Cataratas. El cristalino va perdiendo transparencia progresivamente. En su estado precoz, se pueden manifestar síntomas como sensación de deslumbramiento, menor sensibilidad en contrastes, dificultad para ver el relieve.
En caso de sentir o creer que han sentido cualquiera de estos síntomas, acudir a su médico. El tratamiento a seguir en estos casos es quirúrgico.


  • Glaucoma. Es un aumento de la presión intraocular, por falta de drenaje del humor acuoso. Ello produce lesiones en el nervio óptico. En caso de no corregirse a tiempo, puede producir ceguera. Se presenta como visión de moscas volantes o centelleantes, pérdida de la visión lateral o periférica, dolor en ojos, visión borrosa…
         Se aconseja comprobar la presión ocular cada 1 o 2 años ya que puede convertirse en irreversible. El tratamiento generalmente, es tratamiento médico.

El oído:

Cerca de un 25% de entre 65 y 75 años, y cerca de un 50% entre los de más de 75 sufren presbiacusia, una disminución auditiva lo suficientemente importante como para inferir con su actividad social, debido al propio proceso de envejecimiento del oído. Si no se le pone remedio con rapidez, puede convertirse en un obstáculo aislante con respecto a lo social.

Se recomienda acudir al médico especialista para cualquier síntoma de pérdida de audición (el otorrinolaringólogo), para un estudio y valoración del problema. Así, conociendo la causa, así será el tratamiento. Nunca debemos de resignarnos ni negarlos a combatirlo por vergüenza ni complejos… pues cuanto más tardemos en ponerle remedio, más tiempo habremos perdido disfrutando de nuestro entorno.
Una vez que hemos ido concienciándonos de todo esto,  es cuando tenemos que empezar a reflexionar. Hemos conocido las patologías más comunes que se dan en cuanto a la vista y el oído. Y hemos entendido que hay que acudir al médico lo antes posible para tratar de ponerle freno a ese deterioro precozmente. Pero aún así, no hay que ser utópico y tenemos que darnos cuenta de que por mínimo que sea siempre habrá un deterioro: veremos menos y oiremos menos.

Por eso, es muy importante coger costumbres beneficiosas para nuestra seguridad, costumbres que nos puedan a ayudar a evitar riesgos. Hablamos de una costumbre que siempre nos la intentan recordar, en la conducción, en la práctica de cualquier ejercicio, en la vida cotidiana… hay que tratar de tener todos nuestros sentidos alerta en todo momento. Y, más en nuestro caso, tener alerta la visión y el oído.

Es muy importante, a medida que avanzamos en edad, perdamos facultades o no, fijarse bien por dónde vamos, dónde pisamos, qué obstáculos tengo delante… antes de avanzar.

Sólo con estar atentos reduciremos nuestro riesgo de caída en gran medida.

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